Uno de los deberes del sirviente de Rabí; Menajem Méndel de Rymanov era hacer su cama, y nunca permitía que nadie la hiciera en su lugar. Cuando el joven Tzvi Hirsh dejó el taller del sastre y fue tomado en la casa del Tzadik como fogonero, pidió el sirviente que le dejara hacer la cama del Tzadik, pero el hombre se negó. Diciendo que sin duda el Rabí notaría que otra mano había realizado el servicio.
Una vez, sin embargo, el sirviente fue llamado fuera de la casa antes de la noche, y dado que debía salir enseguida, transfirió sus obligaciones al fogonero, a quien dio detalladas instrucciones sobre cómo debía hacer la cama. Hirsh prometió hacer exactamente lo que le indicaron.
Cuando Rabí Méndel se levantó en la mañana siguiente, llamó al sirviente y le preguntó quién había hecho la cama. Temblando el sirviente contestó y pidió perdón.
“No sabía” – dijo el Tzadik – “que se podía dormir tan dulcemente. Desde ahora el fogonero ha de hacer mi cama”
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