El Rab Arie Levin, no solo daba dinero como caridad, sino que también el daba de si mismo, su fuerza y energía. En el año 1.948 el estado de Israel se transformó en un desesperado campo de batalla por la supervivencia en la guerra de la independencia, y Jerusalén se encontró bajo sitio. La ciudad sufría de una severa escasez de comida. Sin embargo, los miembros del clandestino movimiento de liberación, asentados en sus puestos militares, estaban llenos de alimentos. Recordando a su Rabino (el Rab Arie) quien había hecho tanta bondad a ellos en los días que se encontraban encarcelados (bajo el mandato británico), los soldados le enviaban a Rab Arie paquetes de comida para su familia. Sin perder tiempo, el Rab Arie tomaba los paquetes y salía de su casa apresuradamente para distribuir la comida entre todos los vecinos...
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