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| La identidad de nuestra futura pareja |
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Nuestros Sabios nos transmitieron que “cuarenta días antes de la concepción se decreta en el cielo, la hija de fulano, es para el hijo de aquella persona (Tratado Sota). ¿Por qué no ahorrarnos la angustia, que trae
la búsqueda tras algo que tanto ansiamos lograr? Porque así sabremos valorar a nuestra pareja y no romperemos los lazos con facilidad al primer momento de crisis; para eso debemos crear un marco especial, así las aguas no se desbordarán destrozando lo que encuentre en su camino. El hecho de encontrar nuestra alma gemela, no nos asegura ya, un mar de felicidad para toda la vida. El Zohar describe el matrimonio como la unión de dos
medias almas. A estas mitades se les confirió dos cuerpos separados,
cuando el alma descendió a la Tierra, solo para que se volvieran a reunir
en el matrimonio. Y entre estos dos tiempos, la pareja pasará momentos
de felicidad, de conflictos de dificultades hasta que las almas se conozcan
y se comprendan y se convierte en una unidad, como dicta la Torá: Y serán
una sola carne (Bereshit 2:24). |
| Por El rabino : Iona Blickstein |
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