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"Será la señal entre los israelitas y Yo, para la eternidad" (Shemot 31:17).
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La Mitzvá del Shabat está dentro de los diez mandamientos, y fue entregada antes de la Revelación de Sinay.
Dos razones nos da la Torá sobre el cumplimiento del Shabat:
1ero. en la Parashá Itro.
2do en Vaetjanan.
En Itro leemos: "Pues en seis días hizo HaShem los cielos y la tierra, el mar y todo cuanto hay en ellos, y se abstuvo de crear, en el séptimo día. Por eso HaShem bendijo el día Shabat y lo declaró Sagrado". Significa que, el imperativo de no trabajar en el día de Shabat, viene a fijar en nuestro corazón, el conocimiento y la fe en "Jidush Haolam" la renovación del mundo creado en seis días por el Creador, y que también Él descansó en Shabat, y nosotros nos abstenemos de trabajar en el séptimo día.
El sábado es entonces un "tiempo", cuya finalidad es reforzar la fe en el Creador.
Mientras que en el decálogo de Vaetjanan leemos otro motivo: "Recuerda que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, y que HaShem tu Elokim te sacó de allí con mano fuerte y con brazo extendido, y por eso HaShem, te ordena que observes el día de Shabat"
*El Shabat no puede ser solo un día de asueto.
En Shabat, el pueblo de Israel fue ordenado a abstenerse de realizar cualquier clase de trabajo. Al hacerlo el judío se recordará que también HaShem bendito, que creó Su mundo en los seis días de la Creación, descansó en el séptimo día e interrumpió Su labor.
De esta manera el judío fija en su alma, su fe en D-s el dueño del mundo, que creo este mundo, y que hizo hace y hará todas las hechuras.
Esta es la finalidad del Shabat. El Shabat es uno de los fundamentos y principios de nuestra fe.
Pero si la persona se quedara sin trabajar en Shabat, lo que acostumbra hacer en los seis días hábiles, se enfrentaría a un peligro que acabaría su alma. Porque la ociosidad trae el pecado y el aburrimiento, y la falta de actividad son sin duda, la madre de todos los pecados, por eso se preocupó HaShem de llenar el Shabat, con un "elemento positivo", en el espacio creado vertió un contenido de influencia espiritual y de santidad que dieron forma al día de descanso físico.
En el día de Shabat, no nos sentaremos cruzados de brazos, en este día que nos desconectamos de lo material, salimos del círculo de lo corriente, dejamos a un lado el teléfono celular, la computadora, el carro el trajín diario y nos acercamos a la raíz de nuestra alma, entonces es cuando juntaremos fuerzas, nos recargaremos de espiritualidad, que nos da la energía necesaria para soportar los vaivenes, que brindan los días laborales.
Leamos las palabras de Ramban (Rabí Moshé ben Najman) en su comentario a la Torá:
La razón de "Lekadesho" (santificarlo), es para que pongamos en mente en que (el día de Shabat) sea santo para nosotros, como cita el profeta "…Y llamarás al Sábado día de las delicias…". Y la razón es para que el descanso sea para nosotros, por ser un día santo, en el cuál nos liberamos de las ocupaciones y de los pensamientos vanos, para deleitar nuestro espíritu en los caminos de HaShem, dirigiéndonos a los sabios y a los profetas y escuchando la palabra del Eterno, como esta escrito: "Porque vais al él (profeta) hoy, no es principio de mes, ni sábado"; y dijeron: "Nuestros sabios, que de aquí deducen que en el principio de mes y en Shabat acostumbran a ir a escuchar Torá" (Ramban 20:8)
Significa que no se puede dejar de sembrar, arar o cosechar para pasear y deambular sin hacer nada, observamos el Shabat, para ir a lo sabios y a los profetas, para escuchar el verbo de HaShem.
En este sentido, hay un gran parecido entre la salida de Egipto y Shabat, también allí hace tres mil trescientos y tantos años salió el pueblo de Israel de la esclavitud a la libertad, pero el pueblo de Israel adquirió su libertad, por el precio de un nuevo yugo, que sostuvo sobre sus hombros.
Ya no más barro y ladrillos, no más capataces que los hostiguen para que cumplan con las labores diarias, sino un nuevo yugo; de Torá y sus preceptos: Tefilin, Tzitzit, Mezuzá, Shabat, sacrificios y más. Libertad del arduo, esclavizante y agobiante trabajo y en su cambio una entrega que llegó a su cima en la revelación del Monte Sinay.
También la relación entre Shabat, y los días hábiles es el mismo, nos piden que nos abstengamos de todo trabajo, para adquirir conocimiento y sabiduría para elevarnos más y más, y cargar nuestro ser con una carga espiritual, para los próximos días después de Shabat.
En este sentido la entrada al Shabat se asemeja a la salida de Egipto, porque en ambos el judío se desviste de la ropa de trabajo, para entrar a la sinagoga, y elevarse de la de la grisácea vida secular.