El tercer año de su reinado (366 a.e.c.) Ajashverosh
pensó que se había cumplido el plazo profetizado por Irmiahu cuando
dijo que los judíos retornarían a la tierra de Israel después
de setenta años de exilio, pues él pensaba que esos setenta años
se contaban desde el exilio de Iehoiajin (ya que a veces respecto a la cuenta
de los años de los reyes, partes de años se consideran como completos).
Los setenta años habían pasado y no había
señales que los judíos estaban preparados para retornar a la tierra.
Ajashverosh entendió que esto era una señal segura de que D-s
había abandonado a los judíos. El imperio no corría peligro
del D-s judío.
Capítulo 1
El rey Ajashverosh hizo una gran fiesta en el tercer año de su reinado
para mostrar su gran poder a todo el mundo. Fue una fiesta con mucho vino. El
rey Ajashverosh mandó a llamar a su mujer, la reina Vashtí, para
que se presente en la fiesta, pero ella se rehusó y él se enojó
con ella, y después de consultar con sus consejeros, la mandó
a matar.
Capítulo 2
Después de eso, Ajashverosh mandó a buscar por todo su reino otra
mujer con quien casarse. Los servidores de Ajashverosh tomaban para el rey toda
mujer bella que se encontraba en el reino y entre otras, fue llevada una bella
mujer judía llamada Esther. Ella hallaba gracia en los ojos de todos
los que la conocían. Esto ocurrió en el año sexto del reinado
de Ajashverosh (362 a.e.c.)
Un año después (361 a.e.c.) llegó el turno
de Esther de presentarse ante el rey Ajashverosh la amó y la coronó
como reina en lugar de Vashtí. Esto ocurrió en el año séptimo
de su reinado, en el mes de Tebet. Ella dio la luz a Darío II, futuro
sucesor de Ajashverosh (ver Daniel 9:1). Por consejo de su tío Mordejai
– el líder de los judíos – Esther no le develaba a
nadie su identidad.
Un día Mordejai estaba en las afueras del palacio y
escuchó que dos de los servidores del rey estaban planeando matar a Ajashverosh.
Mordejai le informó de esto a Esther, quien a su vez le reportó
al rey – en nombre de Mordejai – todo ese complot y finalmente los
conspiradores fueron colgados, y todo ese evento fue registrado en el libro
de las crónicas del reino.
Capítulo 3
Un tiempo más tarde el rey nombró como Primer Ministro a un hombre
llamado Hamán. Ajashverosh había ordenado que todos sus servidores
se prosternen delante de Hamán y a pesar de que todos cumplieron la orden
Mordejai se negó a hacerlo. Esta actitud enfureció mucho a Hamán
y cuando se esperaba que matara a Mordejai solamente, al enterarse que Mordejai
pertenecía al pueblo judío decidió matar a todos los judíos
del reino. En el mes de Nisan del año del décimo reinado de Ajashverosh
(357 a.e.c.), Hamán hecho la suerte y salió que los judíos
deberían morir en el mes de Adar.
Hamán decidió convencer a Ajashverosh de que
había un pueblo en el reino que o traía ningún beneficio
al rey y que era preferible matarlos. Ajashverosh aceptó y se sacó
el anillo con el sello de rey dándoselo a Hamám para que haga
con el lo que le plazca.
Hamán había decretado de que todos los judíos
debían morir el 13 del mes de Adar y también que todas sus pertenencias
deberían ser saqueadas.
Capítulo 4
Mordejai envió un mensaje a Esther diciendo que era tiempo de actuar:
ella debía pedirle al rey por la salvación de su pueblo. Esther
le pidió a Mordejai que reúna a los judíos de la ciudad
de Shushan y les diga que ayunen durante tres días.
Capítulo 5
El tercer día del ayuno, la reina Esther se presentó ante el rey
y lo invitó a él y Hamán a una fiesta. Ante tanta intriga,
el rey le preguntó a Esther que era lo que quería. Ella le dijo
que al día siguiente ella prepararía otro banquete para el rey
y para Hamán, entonces le diría al rey su deseo.
Mientras tanto, Hamán que estaba muy contento por todo
el honor que la reina le concedía, se enfureció mucho al ver que
Mordejai todavía se negaba a prosternarse ante él. Él volvió
a su casa y le contó a su esposa Zéresh todo lo que estaba ocurriendo.
Ella y otros amigos de Hamán le aconsejaron que construya una horca gigante
y al día siguiente le pida permiso al rey para colgar a Mordejai y de
esa manera podría ir contento, sin preocupaciones, a la fiesta de la
reina Esther.
Capítulo 6
Aquella noche el rey no pudo dormir. Por esa razón pidió que le
lean el libro de las crónicas del reino. Allí estaba registrado
todo el episodio del complot de su asesinato y la ayuda que le brindó
Mordejai al contarle a Esther sobre los planes de los conspiradores.
Ajashverosh les pregunto a sus servidores si Mordejai fue debidamente
recompensado por su acción y ello le respondieron negativamente.
Entonces el rey le dijo a Hamán – que justamente
había ido al palacio para pedirle al rey que cuelgue a Mordejai - ¿De
qué manera se debería honrar a un hombre que goza del favor del
rey? Hamán – que pensaba que Ajashverosh se estaba refiriendo a
él – le respondió al rey que ese hombre debería ser
vestido con los ropajes del rey y ser paseado por la ciudad montando el caballo
del rey, a la vez que se proclamaba delante de él: “esto será
hecho con el hombre que el rey quiera honrar”.
En ese momento el rey Ajashverosh le ordenó a Hamán
que haga todo esto con Mordejai y sin tener opción, Hamán hizo
esto. Más tarde, Hamán volvió a su casa muy deprimido y
le contó a Zéresh – su esposa, y a otros amigos, todo lo
acontecido a él y a Mordejai. Ellos le advirtieron a Hamán que
por cuanto que Mordejai era judío, él seguirá cayendo delante
de Mordejai así como cayó delante de él y justo en ese
momento, los servidores del rey fueron a buscarlo para llevarlo a la fiesta
que preparó la reina Esther.
Capítulo 7
En la fiesta el rey le preguntó a la reina Esther que era lo que quería,
y ella le respondió que quería seguir con vida al igual que su
pueblo, pues había alguien que quería matarlos, el rey le preguntó
- ¿Quién quiere hacer algo así? – Y ella le respondió
que era el malvado Hamán. En ese momento Hamán – que quería
implorarle a la reina por su vida – se tropezó y cayó sobre
ella, y el rey – que se enfureció mucho también por esto
– al enterarse de la existencia de una horca que Hamán había
preparado para colgar en ella a Mordejai decidió que Hamán sea
colgado allí, en su propia horca.
Capítulo 8
Después de esto, el rey Ajashverosh nombró a Mordejai como Primer
Ministro. Esther que estaba preocupada por el aún vigente decreto de
exterminio de los judíos, le pidió al rey su derogación.
Ajashverosh le dio permiso a ella y a Mordejai para escribirle a todos los judíos
del reino que se defiendan y peleen en contra de todos sus enemigos el día
trece de Adar.
Capítulo 9
El trece de Adar, a pesar de que los enemigos de los judíos planearon
destruirlos, lo opuesto ocurrió y los judíos dominaron a todos
sus enemigos. Nadie se les enfrentó en todo el reino y también
mataron a los diez hijos de Hamán, pues los enemigos de los judíos
temían de ellos y de la importancia de Mordejai en el reino de Ajashverosh.
La reina Esther le pidió a Ajashverosh permiso para que la guerra continúe
un día más – el 14 de Adar – En Shushan – la
capital del reino – y en ese día sean colgados los hijos de Hamán,
que ya habían sido muertos el día 13 de Adar.
En el resto de las ciudades los judíos festejaron y
se alegraron en el día 14 de Adar y los judíos de Shushan –
la ciudad capital – festejaron y se alegraron el día 15. Y por
eso es que a partir del año siguiente se decretó la fiesta de
Purim, en la cuál los judíos deben alegrarse, comer y beber, enviar
comidas a otros judíos y dar caridad a los pobres.
Capítulo 10
Después de todo lo ocurrido, Mordejai se afianzó como Primer Ministro
del rey Ajashverosh y como líder de los judíos.
- En nuestros días
El famoso Rabí Reb Naftali de Rupsjhitz le preguntaron:
¿Por qué se debe imprimir “Megilot” cada año?,
que imprima una gran cantidad, para que alcance muchos años.
Imposible, porque el malvado del año pasado, es hoy un justo completo
y debemos incorporar a un nuevo malvado.
- Ra’ashan- traquetera (graguer)
Hay un párrafo en el libro Proverbios que dice: “... Y los nombres
de los perversos deberán ser olvidados..”, por lo tanto durante
la lectura de la Meguilá, cuando uno menciona el nombre de Hamán,
zapateamos fuertemente y hacemos ruido con la traquetera para ahogar su nombre.