Durante el mes de Adar se acostumbra a recitar el Salmo 22 del libro Tehilim, escrito por la reina Ester “laMenatzeaj al Ayelet HaShajar, Keli, Keli, Lama Azavtani”, ¡Mi D-s! ¿Por qué me abandonaste?
Podemos exclamar ante Él ¿me abandonaste?
No, pero un rabino, el Admur de Paitzentza en los terribles tiempos de la Shoa, dijo a sus jasidim: “Sepan que está prohibido decir ¿Por qué me abandonaste?, aunque a veces esa es la sensación y no se pueda hacer nada”.
Cuando nos sentimos abandonados, dice el Salmo “Rajok Myiesuati, Dibrei Shaagati”, ¿Por qué estás lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor?
Nosotros sabemos que HaShem no nos abandona, y que al final vendrá en nuestra ayuda, pero mientras tanto, clamo rezo y e desespero.
Elokay Ekra Iomam, Velo Taane, Layla Vel Dumia li, Oh D-s, clamo de día y Tu no me respondes, de noche también y no hay para mi sosiego, ¿qué quieres que piense?
¿Sabes lo que pienso? – Dijo el Rabino - pienso que estas lejos, Kadosh, Kadosh, Kadosh, Kadosh, estas lejos de nosotros. Tu estas lejos, pero hay un lugar en el cual Tu estas, donde se Te puede encontrar, “Ve Ata Kadosh, iosev Tehilot Israel”, y tu eres santo que moras en las alabanzas de Israel.
La reina Ester, nos revela un grandioso secreto. Cuando recitamos Tehilim, sentimos a D-s y sentimos que nuestra salvación está cerca.
El ayuno de Esther, es el día apropiado para que HaShem, reciba nuestras plegarias y todo el que necesite ayuda, debe concentrarse y recitar el capitulo 22 de Tehilim: LaMenatzeaj al Ayelet HaShajar y después presentar su deseo. Debe Mencionar el “zejut”, el mérito de Mordejay y Esther, y al hacerlo, HaShem le concederá su petición, se abrirán los portones de la compasión y serán recibidas sus plegarias.
Siempre recitará el Salmo 22, antes de elevar sus pedidos a HaShem.
Ayelet haShajar, se refiere al lucero, el momento en que termina la noche, la oscuridad y comienza a rayar el alba.
Al recitar el Salmo, sentirá como los momentos difíciles comenzarán a desaparecer y poco a poco, se solucionará todos los problemas que tanto los agobian.
En el momento más difícil de su vida, Ester, por su propia iniciativa, vestida con sus galas de princesa, se dirige al Rey Ajashverosh, después de tres días de ayuno, cuando la espada de la muerte oscilaba sobre su cabeza y la de su pueblo, en el momento más difícil de su vida, escribe un capítulo e el libro de Tehilim.
Todos sabemos que HaShem nunca nos abandona, siempre está cerca de nosotros.
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