Ya dijeron los sabios del Talmud: por la senda, por la cual el hombre quiere
ir, es conducido. D-s había prometido “Os sacaré de la opresión
de Egipto a la tierra de Kenaanita y del Hitita... tierra que emana leche y
miel”. .
Pero he aquí que los hijos de Israel que ya probaron
su falta de fe, y su enfermiza añoranza a la triste realidad de Egipto,
aquellos que no estaban satisfechos con el maná y preferían las
cebollas y los ajos, las sandías y el puerro prefirieron ser guiados
a la tierra prometida por medio de guías y exploradores en vez de apoyarse
en la ayuda del Todopoderoso, que ya les había prometido que serían
conducidos a Eretz Israel sobre las alas del águila.
Por eso cuando los hebreos vinieron a Moshé y dijeron:
“Envíanos hombres delante de nosotros” este se aconsejó con
el Santo Espíritu: le dijo (D-s): Ya les dije que la tierra es buena,
os juro (Puesto que desconfiasteis)y pedistéis mandar gente para reconocer la tierra y
ver si verdaderamente es buena os doy ocasión para equivocaros con las
palabras que traerán vuestros enviados, para que no podáis heredar
la tierra (Bamidbar 13: Rashi)
Si te parece – dijo D-s a Moshé, envía
a los exploradores, Yo no te lo ordeno.
El Todopoderoso concede siempre a los seres humanos la oportunidad
de corregir sus acciones, y en forma especial fueron elegidos los mejores hombres
como cita el versículo: por mandamiento del Señor todos ellos
eran hombres principales de los hijos e Israel (Bamidbar 13:3)
Las preguntas de Moshé y las respuestas de los exploradores
Moshé pidió a los exploradores que investiguen seis puntos, sobre
los cuales pidió respuestas claras y concisas.
“Y ve la tierra cual es”
Y el pueblo que habita en ella si es fuerte o débil
si es escaso o numeroso 13:18
Y que la tierra donde habita es buena o mala
Y que tal son las ciudades en que habita
Si vive en campamento o plazas fuertes 13:19
Y que tal es el suelo si es foraz o estéril
Y si allí hay árboles o no 13:20
¿Qué respuesta trajeron los exploradores?
Veamos lo que dicen los versículos. Después de su regreso dijeron:
Llegamos a la tierra donde nos enviaste la cuál ciertamente mana leche
y miel; y
Este es el fruto de ella 13:27.
Empero es muy fuerte el pueblo que habita en aquella tierra.
Y las ciudades están fortificadas y son muy grandes.
También los hijos de Anak (el gigante) Hemos visto allí 13:28
Amelek habita en la tierra del negueo 13:29
Kaleb el hijo de Iefune pronuncia palabras tranquilizadoras:
Subamos de una vez y tomemos posesión de ella porque muy bien podemos
conquistarla 13:20
A lo que los espías dicen:
No podremos subir contra esta gente, porque es más fuerte que nosotros
13:21
Y por último se dirigen a todo el pueblo:
Y trajeron los hijos de Israel noticias infamatorias contra la tierra que habían
explorado diciendo: La tierra por donde hemos pasado para explorarla, es tierra
que consume a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en ella, son hombres
(de enorme) estatura. 13:32
¿Acaso las respuestas de los exploradores concuerdan
con la lista de temas que Moshé les encomendó investigar?
Leamos lo que dice Ramban (Rabí Moshé ben Najman 13:2)
Que hicieron los Meraglim (exploradores) pues Moshé les dijo:“Y
ved la tierra que tal es; y el pueblo que habita en ella” y que tal son
las ciudades de todos modos debían responderle lo que les fue encomendado.
¿Cuál es entonces su pecado al responder?
Empero es muy fuerte el pueblo que habita en aquella tierra.
¿Acaso los envió con la condición de que mientan?
Pero si prestamos atención a estas palabras diremos que los exploradores
no eran objetivos, ya que según ellos todas las cualidades de la Tierra
Prometida de nada valdrán, ya que es muy fuerte el pueblo que mora en
ella.
Y así explica en su libro “Akedat Itzjak”
el Rabino Itzjak Arama.
Por su propia voluntad dejaron de ser espías para convertirse
en consejeros, y éste es el motivo por el que pecaron, esto es similar
al caso del hombre que dice a su enviado: Ve a la casa del comerciante y observarás
allí una túnica que él posee, observarás la calidad
de su lana, su ancho, su aspecto y su precio y me informarás ya que deseo
comprarla.
Si el hombre volviese dispuesto. La he visto y he aquí
que su lana es pura, su tamaño grande, su color es verdoso y rojo, y
su costo es de 1.000 zuzim (monedas antiguas) cumplió su misión
ateniéndose a ella. Más dice: la he visto y he aquí que
es buena y amplia y su lana es buena y pura, pero su precio es elevado. 1.000
monedas, dejo de ser enviado para convertirse en consejero al poner énfasis
en la palabra pero