En las últimas semanas, fueron arrancados unos 100 olivos pertenecientes
a los palestinos, aparentemente por colonos de los asentamientos, según
el diario “Aurora de Israel” de fecha 27 de Jeshvan del corriente
año.
Después
de haber leído esta noticia, se acercaron varias personas y me preguntaron,
como podía ser que los colonos observantes, se hayan comportado de esa
manera, o como la Torá permite robar pertenencias de un gentil, ¿se
puede robar y destruir objetos ajenos? Sabido es que corrompe las cualidades
de la gente y los acostumbra a comportarse de esta manera en todos los ámbitos
de la vida, y no solo cuando se trata de los árabes. Entre ellos hubo
quienes dijeron que como se trata de nuestras tierras, las tierras del Estado
de Israel y se trata de árabes ¡el punto es diferente!
Con respecto
a la noticia en sí, que gritó a voces que los colonos arrancaron
los 100 árboles de olivo, de los árabes vecinos de la ciudad de
Shejem (Nablus, situada a 85 kilómetros de Ierushalaim), me interesé
y leyendo algunos artículos sobre el tema, capté las palabras
del ingeniero agrónomo, Moshé Refua de Motza, conocido experto
en la materia, el cual argumenta que parece ser una noticia fabricada por interesados,
contrarios a los colonos.
Según
el agrónomo, la manera en que podaron los árboles, hace ver que
lo hicieron según un plan determinado, como usan hacerlo desde hace varios
años. Este corte se hace uno cada varios años para reforzar a
los árboles, y se puede suponer que cortaron los árboles de olivo,
porque la cosecha fue muy limitada, y un año como este es aprovechado
para tratar de que en los años venideros, los olivos den frutos en abundancia.
Las fotografías
tomadas por los medios de comunicación, probaron que quien podó
los árboles lo hizo a una altura determinada, y no con el fin dañarlos,
ningún árbol fue desarraigado de la raíz, sino se le cortó
en la parte superior, lo que renueva al árbol, así lo explicó
el ingeniero Refua. Este dijo que en esta época los árabes acostumbran
a dormir durante la noche para aprovechar todas las horas de luz, para la cosecha
de las aceitunas. Por eso lo sorprende escuchar que nadie estuvo en el área,
cuando los colonos “arrancaron” los árboles.
La denuncia contra
los colonos se refiere a una zona de decenas de kilómetros, en el momento
que hay solo un testimonio de estos actos, cuando tendría que haberlo
presenciados muchos aldeanos, por haber estado en ese lugar durante la noche.
La
ley de los árboles frutales:
La prohibición de arrancar árboles frutales, fue dada en la Torá,
como una orden a los soldados cuando tenían sitiada alguna ciudad. “Cuando
rodees a la ciudad por varios días y luches contra ella para tomarla,
no derribes sus árboles (frutales) a golpe de hacha, pues te servirán
para alimentarte. ¿Acaso el árbol del campo es un hombre para
que le impongan la crueldad del sitio? Ramban (Rabí Moshé ben
Najman, Najmánides) en su comentario a la Torá explica que la
prohibición fue impuesta especialmente para los soldados, porque muchas
veces, dentro de la tormenta de la guerra, se desarrolla en los soldados el
instinto de la venganza y la destrucción y en especial cuando rodean
una ciudad por muchas semanas esperando que el enemigo se rinda, en medio del
aburrimiento y sin hacer nada, por eso les ordenó la Torá en forma
especial. “cuídense de no destruir los árboles frutales,
porque te servirán para alimentarte, porque el hombre es el árbol
del campo” y agregó Ramban: “este imperativo es una expresión
de fe, que HaShem, hará triunfar a nuestros soldados y por eso no conviene
destruir los árboles frutales, ya que después de la guerra serán
nuestros.
Pero si nos vemos
obligados a arrancar los árboles para vencer en la guerra, por ejemplo
si debemos construir torres alrededor de la ciudad, para romper sus murallas,
entonces estarán permitido arrancarlos, porque es necesario hacerlo y
aunque la prohibición de no arrancar árboles frutales, fue ordenada
a los soldados, también los que no los son, están obligados a
observarlas. Debemos hacer notar que traer la muerte a los árboles está
prohibido, como por ejemplo: está prohibido secar los árboles
frutales cerrándoles el camino a las fuentes de agua (Rambam Leyes de
los Reyes 6:8).
¿Los
olivos, son o no son de los árabes?
Nuestros sabios ampliaron el tema del “robo a gentiles” y por eso
debemos aclarar cuando la cosecha de olivos esta dentro de esta prohibición
y cuando no lo está.
Árboles que fueron plantados por gentiles (no judíos) en tierra
comprada por un no judío, de un judío; seguro que le pertenecen
y aquel que los toma, es como si robara de un no judío, como falla Rambam
(Rabí Moshé ben Maimón) Maimónides (Leyes de Robo
C:II:5) esta prohibición tiene su origen en la Torá, y dice: ‘Todo
el que roba dinero, no importa su valor, por el más ínfimo que
se sea, traspasa un mandamiento negativo... y uno que roba dinero de Israel
o dinero de un no judío, es como si sirviera a la idolatría’
de la misma manera vuelve a dar su falló en (Leyes de asalto y objetos
perdidos 1:5) y de la misma manera falló el Shuljan Aruj en (Joshen Mishpat
348:2), solo que aquí se trata sobre las tierras que fueron adquiridas
por no judíos, o tierras que no lo fueron.
En Resumen:
1. Arrancar árboles frutales sin ninguna utilidad está prohibido
por la Torá, arrancarlos por una necesidad, por ejemplo. si sirven como
refugio para terroristas, para despejar vías de transportes y similares,
está permitido hacerlo, y está considerado como un precepto positivo
si es necesario.
2. Todo lo citado
está escrito en la Torá, y los sabios los citan, el Rambam (Maimónides)
en las Leyes de Asalto y Objetos Perdidos 2:2 falla: “Está prohibido
despojar cosa alguna, por la ley de la Torá, incluso a un no judío
pagano está prohibido expropiarlo o despojarlo y si alguien lo expropia
o despoja, debe devolverle”.
Es importante
resaltar para este y otros casos, que no siempre los medios de comunicación
verifican las noticias recibidas, por esta razón, no debemos recibir
toda información, como si fuera veraz y especialmente cuando se trata
de gente justa, honrada y observante, como los colonos, los Jaletzim, pioneros
de nuestra generación, que pueblan la tierra de Israel con fidelidad
y entrega total.