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Dijo Rabí Eleazar, el día en que HaShem creó Su mundo, no hubo persona alguna que lo llamase “Tzeva–ot” hasta que llegó Jana (Ialkut Shimoni Shmuel 1:8).
HaShem Tzeva-ot, D-s de los ejércitos. ¿Qué hay de especial en este nombre?
Nos enseña Rabí Iosi en La Guemara (Shvuot 35) “HaShem, se llama ‘Tzeva-ot' por Israel”. Solo nosotros somos Sus ejércitos (Or Jaym Vaera 1:10)
Y el Baal HaTurim dice: Que Israel es el ejército de D-s en la tierra.
Dijo Rabí Iosi: “Jana, peregrinaba a Ierushalaim y vio todo Israel, y le dijo a HaShem ‘Señor del mundo, tienes todos estos ejércitos y yo no tengo ninguno'” (Ialkut Shimoni)
Jana ameritó ver a todo Israel, la profunda Santidad que los rodeaba, Israel es Su ejército, su nombre estaba grabado y es la esencia de cada judío, aunque no lo supieran, ni lo sintieran.
Jana quería un hijo, no solamente pare ser madre, sino porque deseaba ser parte del ejército maravilloso, poderoso e invencible de HaShem.
¿A qué se debió ese mérito?
Nuestros Rabinos cuentan que cuando Elkana, esposo de Jana subía a Ierushalaim, lo hacía cada año, por un camino diferente, para acercar a Israel a Su padre celestial, para que lo vean, aprendan, lo imiten, y peregrinen como él a la ciudad santa (Ialkut Shimoni, Idem 77)
¿Por qué utilizó el contacto personal, para difundir el precepto de peregrinar a Ierushalaim?
Elkana sabía como acercar a un judío a sus fuentes, cuando un judío se encuentra con otro judío sucede algo divino, aunque puede suceder que ninguno de ellos tenga conciencia de aquello, porque el Nombre de D-s que está en ellos, se encuentra a veces envuelto en capas de confusión, pero ahí está, es imposible borrarlo.
Elkana, comprendió que si quería atraer a los judíos al camino de D-s y despertar su identidad y sentimiento hacia la tradición y la historia de la vida judía tenía que encontrar y conectarse con cada judío en su lugar en su entorno. Jana su esposa, lo ayudaba en la labor de acercar a los judíos a HaShem y Su Torá.
Por tal motivo Jana recibió su recompensa: Dijo Rabí Ieoshua Ben Levy: Le dijo el Santo bendito: “Jana, tú aumentaste mis ejércitos, también yo aumentaré los tuyos”.
Shmuel, el profeta, hijo de Jana, entrelazó la grandeza de Torá como Moshé, nuestro Maestro, y el amor a las criaturas, y los acercó a la Torá como Aharón. Se trasladaba de un lugar a otro, para encontrarse con el pueblo de Israel.
Solo cuando se ama al prójimo incondicionalmente se puede acercar a la gente a la Torá.
Y crease o no, no es imposible, porque al hacerlo de corazón, las personas no quedan indiferentes.
Jana promete (Shmuel 1:11, Rashi), que el hijo que nacerá no tendrá miedo a la gente y no dominará a nadie. Esto es la voluntad de HaShem, así comprendió Jana, D-s es quien lucha las guerras de Israel, el es que vence las batallas, Él es el que salva y redime a Israel.
Vivimos en momentos difíciles para nuestro pueblo, es momento de acercarnos unos a otros, y todos a HaShem, el hacedor de la historia, el que nos eligió como pueblo, para servirlo, y crear, un mundo mejor.