Cada mes del año hebreo tiene un significado místico. El mes de Shevat nos enseña sobre el manantial de la sabiduría.
La palabra Shevat significa, palo o bastón; signo de poder o de apoyo.
El signo del mes es “delí” (cubo) símbolo de servicio, el cubo es necesario para sacar agua del pozo y en la astrología secular, notamos que el hombre lleva al cubo; según el judaísmo, el delí (cubo), fue creado para una sola razón: sacar y transportar el agua.
El servicio es la esencia del “delí” el cubo, no es una meta por sí, sino un medio para realizar una meta.
“Maim”, el agua, en pensamiento judío, simboliza a la Torá, el agua tiene varias particularidades semejantes a la Torá, el agua corre hacia el punto más bajo – la Torá, es la sabiduría que fluye de HaShem hasta llegar a la persona más humilde y modesta.
Cuando menos ego, más sabiduría.
Si una persona dedica su vida a la realización de ideales, a una verdadera vida, y a la ayuda del prójimo, se convierte en un recipiente para recibir la Torá, la sabiduría Divina.
El “Mazal delí”, es considerado el signo del pueblo de Israel, la Cabalá conecta al mes de Shevat, con la tribu de Asher. La palabra “Asher” en el idioma hebreo, conecta el tema de la oración con la acción, por ejemplo: Cuando subimos a la Torá, pronunciamos una bendición “Bendito eres Tú, HaShem, nuestro D-s, Rey de Universo, que nos has elegido de entre las naciones y nos has dado Tu Torá, Bendito eres Tú, HaShem que da la Torá.
“Asher Bajar Banu Mikol HaHamim, Asher (que nos has) conecta a HaShem y el hecho de habernos elegido.
“Asher” apoya al tema, así el mes de Shevat sirve al dar servicio y ayudar.
La letra que se identifica con el mes de Shevat es la Tzadi, muchas veces llamada Tzadik (justo).
Una de las cualidades del Tzadik, el justo, es que todos sus actos estén consagrados a una meta más elevada, el no come para satisfacer sus necesidades físicas, el come para servir a su Creador con más eficiencia. El Talmud nos transmite “el justo come para satisfacer su alma”.
Bien haríamos en el mes de Shevat, fijarnos en lo que nos sucede en el día a día, convirtiendo nuestros actos aún mas triviales en más espirituales, lo que dará un valor agregado a nuestros actos.