En el 11 de Marjeshvan del 1553, antes de la era común, falleció Rajel, una de nuestras cuatro matriarcas.
Rajel hija de Laban, hermana de Lea, esposa de Iaakov, madre de Iosef y Biniamin. Madre de todos nosotros, una de las figuras más trágicas del Tanaj (la Biblia), figura que encierra en ella un amor apasionado, soñado durante siete años; día y noche, consagrados al amor de un solo hombre llamado Iaakov, este amor lo compartió junto a su hermana Lea. “así dice el Señor, se oye una voz en Ramá, lamentación, llanto amargo, Rajel llora a sus hijos y rehúsa ser consolada… ‘reprime tu voz del llanto y tus ojos de lágrimas, porque será premiado tu trabajo’, dice el Señor, ‘y volverán los hijos a su propia tierra’” (Irmiahu Cáp.31).
¿Cuál fue el mérito de Rajel para que su voz y su clamor sean escuchados por HaShem? ¿Por qué el bendito Creador, consuela su llanto y borra las lágrimas de sus ojos?
Nuestros Sabios nos cuentan que todos los patriarcas y matriarcas al ver a sus hijos que llenos de tristeza y aflicción estaban exiliados en la diáspora babilónica, trataron de pedir compasión por ellos, pero solo el grito de dolor de Rajel, fue respondido, ¿Por qué?
Así nos relata el Midrash: Cuando fue destruido el Sagrado Templo de Ierushalaim, el Santo bendito es, lloraba y decía: “¡Hoy que destruí mi casa! Donde están mis hijos, mis Cohanim (Sacerdotes) donde están, Dijo D-s a Irmiahu, llama a Abraham a Itzjak, a Iaakov y a Moshé”. Se presentaron ante Él, y cada uno de ellos pidió por Israel, en ese momento Rajel intervino se presentó ante D-s y dijo: “Señor del mundo, Tu sabes que Iaakov, su siervo, me amaba inmensamente y trabajó por mi, a mi padre siete años, y cuando finalizaron esos siete años, llegó el momento que debía tomarme por esposa, pero mi padre, pensó, cambiarme a mí y darle a Lea por esposa.
Cuando supe esto, me fue difícil le di aviso a Iaakov, y le entregue una señal, para que pueda diferenciar entre mí y mi hermana, para que mi padre no pueda cambiarme. Después me arrepentí, porque tuve piedad por ella y no quise que se avergonzara, y en la noche, cuando cambiaron a mi hermana por mí, él hablaba con ella, ella se quedaba en silencio, y yo contestaba a sus preguntas, para que no se conozca la voz de mi hermana. Hice con ella un acto de bondad, no la envidié, no la avergoncé. Como yo soy de carne y hueso, polvo y ceniza, tú Rey Viviente y Eterno, y misericordioso porque celas a la idolatría que no es nada, llevaste al exilio a mis hijos, ¡fueron muertos por la espada, y sus enemigos hicieron con ellos, lo que quiera!
Inmediatamente, el Altísimo se llenó de piedad, y dijo; por Rajel, haré que Israel, vuelva su lugar (Petijta de Eija Rabati)
Rajel hizo un tremendo sacrificio personal, sacrificio que pagó su precio toda su vida, y también al entregar su alma al Creador. Una entrega total que la elevó a las alturas, de las cuales podemos aprender de la nobleza de alma y fuerza espiritual de Rajel.
Sobre el amor de Iaakov a Rajel nos cuenta el Tanaj (Biblia): “Cuando Iaakov vio a Rajel, se acercó Iaakov e hizo rodar la piedra de boca del pozo…” “Iaakov besó a Rajel, levantó su voz y lloró” (¿Por qué lloró?, porque vio proféticamente que no sería enterrado junto a ella), le dijo Laban “…dime cuanto debe ser tu pago”… Iaakov quería a Rajel y dijo: “trabajaré para ti siete años, por tu hija menor, Rajel”.
Iaakov trabajó por Rajel 7 años, que a sus ojos fueron como unos pocos días por su amor por ella.
El triste final de boda nos lo relata el Tanaj (la Biblia), con estas palabras: “Y por la mañana… resulta que ella no es Rajel sino Lea”.
Iaakov estaba seguro que la mujer con la que tuvo intimidad era Rajel, su amada, la mujer por la cual trabajó siete años. Pero por la mañana se dio cuenta, que fue engañado y que la mujer era Lea, la hermana de Rajel
Rajel fue el alma de la casa, Israel. El pueblo judío lleva el nombre de Rajel “ella llora por sus hijos”, no solo su nombre lleva Israel, sino el nombre de sus hijos “puede se apiade ti, el D-s de los Ejércitos” el remanente de Iosef nos dice, que todo Israel, lleva el nombre de Efraim, el nieto de Rajel porque tenía las mismas cualidades que ella. El Midrash cita “No es Efraim para Mi, un hijo querido, ¿no es un niño precioso? Pues cuantas veces hablo de él… Ciertamente tendré compasión de él”, dice el Señor (Irmiahu 31)
Falleció Rajel y fue enterrada en el camino de Efrat, que es Bet Lejem. Iaakov erigió un monumento sobre su sepultura de Rajel hasta el día de hoy (Bereshit 35:19-20)
Dijeron nuestros sabios:
¿Por qué enterró Iaakov a Rajel en el camino de Efrat? Por que ella es la base de la casa, por medio de ella se construyó toda la casa de Iaakov, la casa de Israel.
También después de fallecer lleva el yugo de la responsabilidad del futuro de la Casa de Iaakov, la Casa de Israel. Todos son sus hijos. Está enterrada en el camino y acompaña a sus hijos, los que van al exilio, y por ellos sacrificó su vida.
Hoy día, sigue Rajel, nuestra matriarca, que personifica a todo el pueblo de Israel, que volvió de tierras extrañas a la patria ancestral y reza por sus hijos para que pueblen a Jevron, Shejem, y Ierijo. Rajel llora y sus hijos lo hacen también, visitan su tumba y esperan la realización de la promesa “volverán sus hijos a la Tierra propia” amén.
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