La Torá nos transmite “y los muchachos crecieron” (Bereshit 25:27) a lo que dijeron los Sabios: “Los Patriarcas se llamaban Grandes, fueron personalidades en todo el sentido de la palabra (Ialkut Shimoni); aquí se refieren a Iaakov y Esav, solo que Esav se corrompió, despreció a la primogenitura y se volvió “katan” pequeño como lo define el Profeta Ovadia: “He aquí que te echo pequeño entre las naciones (oh Edom!), eres muy despreciado”(1:2)
¿Qué es lo que hace a una persona grande como los patriarcas o pequeño como Esav? ¿Cuál es la línea de separación entre el cielo y la tierra, entre Iaakov y Esav? La escritura contesta a esta pregunta con el siguiente ejemplo: “Esav era hombre diestro en caza, Iaakov era hombre íntegro de campo que permanecía en las tiendas (idem, idem). También Esav era “Ish”. Hombre “Ish” explica el Zohar (Zohar Jadash Rut), significa personalidad, pero era “Ish Sade, no concentró sus aptitudes en un solo sentido, mientras que Iaakov permanecía en las tiendas, las tiendas de la Yeshiva de Shem y Ever, todos sus talentos estaban dirigidos a una sola meta estudiar y vivir de la Torá.
El hombre tiene muchas ocupaciones, come, duerme, descansa, trabaja, y se entretiene. También reza, estudia y bendice las comidas. Si hay una conexión entre todas esas acciones, una meta común: “ser mejor persona y mejor judío”, entonces todas esas acciones se juntan forman una idiosincrasia, un collar de perlas, pero si es un “hombre de campo”, que sus actividades no tiene conexión con sus otros actos, sus acción están separada una de la otra, entre su trabajo y su vida en el hogar, entre la bendición y los alimentos, entonces es un hombre “pequeño “ y solitario, sin rumbo y perdido en el mundo.
El Judaísmo nos enseña a ser coherentes en pensamiento y acción como lo define Maimonides en su prólogo al comentario de Pirkei Avot “Cuando utilice la persona las fuerzas del alma lo haga dirigiéndose a una sola meta” que todos sus actos sean encaminados al Creador bendito. Maimonides explica que esa es la intención del versículo del “Shema Israel “Y amarás a HaShem, tu D-s, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza, con todas tus ganas”, y fue esa la intención del Rey Shlomo, cuando ordenó; “tenle presente en todos tus caminos” (Mishle, 3:6).
Todas nuestras acciones deben hilarse unas con las otras, encausadas a un solo fin, con un solo deseo, hacer la voluntad del Eterno HaShem, eso nos asegurará un nivel personal y familiar, una vida placentera que a fin de cuentas hará que nuestros hijos seguirán la huella fijada por los Patriarcas; como explica Maimonides en su libro, More Nebujim, La Guía de los Perplejos, “que también Abraham, que era rico en plata y oro, e Itzjak que sembró en el campo filisteo y Iaakov que pastó el ganado en el campo de Aram no apartaron su mirada de “la tienda” y no se esparcieron por el campo” (3era parte , capitulo 51).
Que todas nuestras acciones, aunque sean las más banales, sean siempre dirigidas a una sola meta. Digamos amén.
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